Sistemas de protección pasiva con paneles rígidos y semirrígidos que garantizan resistencia al fuego y acabados de alta calidad.
¿Cuándo se utilizan los paneles cortafuegos?
Los paneles cortafuegos se emplean en aplicaciones de protección contra el fuego donde se requiere una alta estabilidad ante el fuego o un acabado final estético y preciso.
Son especialmente adecuados cuando la aplicación de morteros o pinturas resulta compleja, cuando el acceso a la estructura es difícil o cuando el acabado final es prioritario frente al coste.
La instalación de estos sistemas se realiza mediante fijaciones mecánicas, como grapas, tornillos o clavos, permitiendo una ejecución limpia, controlada y fácilmente verificable.
Paneles cortafuegos rígidos
Paneles rígidos de fibrosilicatos
Los paneles rígidos de fibrosilicatos están compuestos por silicatos cálcicos reforzados con fibras inorgánicas resistentes al fuego. Durante su fabricación se someten a un tratamiento en autoclave a alta temperatura, lo que les confiere una excelente estabilidad dimensional frente al fuego.
Presentan un comportamiento mecánico muy elevado, por lo que su instalación puede realizarse sin dificultad mediante grapas, tornillos o clavos. Su acabado es liso, de color blanco marfil, y pueden pintarse directamente para integrarse en la estética del edificio.
Paneles rígidos de cartón/yeso ignífugo
Estos paneles rígidos están formados por un alma de yeso especial recubierta de láminas de fibra de vidrio incombustible, lo que les aporta una elevada rigidez estructural en su conjunto.
Son adecuados para aplicaciones de protección contra el fuego en alturas de hasta 9 metros. Presentan un acabado liso de color blanco y la aplicación de pinturas, alicatados u otros revestimientos no altera su incombustibilidad ni su comportamiento frente al fuego.
Paneles cortafuegos semirrígidos
Los paneles semirrígidos se utilizan principalmente en soluciones de compartimentación y sellado lineal, como las franjas cortafuegos, donde se requiere cierta capacidad de adaptación al soporte manteniendo una elevada resistencia al fuego.
Estos sistemas se basan habitualmente en paneles de lana de roca de alta densidad, fijados mediante sistemas mecánicos específicos que garantizan su estabilidad y el cumplimiento de las exigencias normativas de resistencia al fuego.